Quemar piezas de madera para producir paneles de decoración es una técnica antigua de Japón donde todavía se aplica ampliamente.
Esto reduce el contenido de humedad de la madera, haciéndola más resistente a insectos y hongos, más estable y más duradera.
Su uso es muy variado: revestimiento de fachadas, decoración de interiores, mobiliario.
Las posibilidades de acabado son muy numerosas: carbonización de la superficie, cepillado, aplicación de un color, etc.